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Javier Iturrioz: el arte de crear espacios con alma

  • Foto del escritor: Distrito BAFA
    Distrito BAFA
  • 18 jul
  • 3 min de lectura
Arquitecto, escenógrafo y referente indiscutido del maximalismo, Javier Iturrioz desafía la estandarización del diseño creando universos con identidad propia. Desde su rol en el comité de Distrito BAFA, el prestigioso interiorista reflexiona sobre su obsesión por contar historias a través de los objetos, su pasión por el coleccionismo y su firme compromiso con la preservación del patrimonio arquitectónico de Recoleta y Retiro.

Por Camila López Parafita

DISTRITO BAFA


Hay creativos que diseñan espacios. Y hay otros que construyen universos. Javier Iturrioz pertenece claramente a esta última categoría. Arquitecto, interiorista, escenógrafo y coleccionista de arte, lleva décadas desarrollando una mirada propia que desafía las fórmulas repetidas y reivindica la personalidad por encima de las tendencias. En cada proyecto, ya sea una residencia privada, un local comercial o una puesta escenográfica, aparece una misma obsesión: contar historias a través de los objetos, los materiales y la belleza.


Referente indiscutido del maximalismo en Buenos Aires y miembro del estudio Montes Iturrioz Arquitectos, su universo creativo parece estar en permanente movimiento. “Paso gran parte del día con formas, colores, texturas y movimientos en mi cabeza. Me armo conceptos que son casi como storyboards. A mí me gusta contar historias”, explicó Iturrioz. Y esa definición funciona como una puerta de entrada perfecta a su manera de entender el diseño.


Javier Iturrioz, referente indiscutido del maximalismo en Buenos Aires y miembro del estudio Montes Iturrioz Arquitectos. Fotografía: Nicolás Stulberg
Javier Iturrioz, referente indiscutido del maximalismo en Buenos Aires y miembro del estudio Montes Iturrioz Arquitectos. Fotografía: Nicolás Stulberg

En sus proyectos conviven sin jerarquías aparentes una obra de arte contemporánea, una antigüedad centenaria, una pieza de diseño y un recuerdo de viaje. Lejos de buscar síntesis o minimalismo, encuentra inspiración precisamente en el encuentro entre elementos inesperados. “Me gusta arriesgar y combinar cosas que, en apariencia, no tienen nada que ver entre sí, porque creo que ahí es donde surgen los resultados más interesantes”, señaló.


Su formación ayuda a entender esa mirada multidisciplinaria. Estudió arquitectura, interiorismo y escenografía, mientras construía paralelamente una colección de arte que hoy supera los 35 años de historia. Todas esas influencias dialogan de manera natural en cada proyecto. “Soy arquitecto, decorador y escenógrafo, y esas tres disciplinas están siempre presentes en mi universo creativo. El arte, las antigüedades, la escultura y el diseño forman parte de mi vida y conviven naturalmente a la hora de crear”, contó.


Sin embargo, más allá de los estilos o las referencias culturales, existe una idea que atraviesa todo su trabajo: la búsqueda de identidad. Para Iturrioz, un espacio no debería parecerse a otro. Debe hablar de quienes lo habitan, reflejar una historia personal y escapar de la estandarización que domina gran parte del diseño contemporáneo.



Cuando diseñamos una casa o un interior, tiene que hablar de quienes la habitan. No me gustan las cosas seriadas ni impersonales”, afirmó. Por eso suele incorporar objetos heredados, recuerdos familiares o piezas que acompañaron durante años a sus dueños. Elementos que, lejos de ocultarse, se transforman en protagonistas de la narrativa espacial. “Creo que todo encuentra su lugar. Si algo es bello, puede convivir con otros elementos”, sostuvo.


Esa sensibilidad también aparece cuando habla de Buenos Aires. Pocas cosas despiertan tanta pasión en él como el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Amante declarado de Retiro y Recoleta, encuentra inspiración en los palacios, las plazas, las esculturas y en la mezcla de estilos que definieron la identidad porteña.


“Me apasiona la arquitectura clásica y todo aquello que forma parte de la historia que supimos construir. Me inspiran el Art Nouveau, el Art Déco, el racionalismo y el academicismo francés”, explicó. Y agregó una reflexión que resume su compromiso con la conservación urbana: “Cada vez que se demuele un edificio valioso siento que perdemos una parte de nuestra historia”.


Esa defensa del patrimonio encuentra una continuidad natural en su participación dentro del Distrito BAFA. Para Iturrioz, formar parte de este ecosistema cultural y creativo es mucho más que una distinción profesional: representa una responsabilidad vinculada con la preservación de uno de los sectores más emblemáticos de la ciudad.



“Formar parte del comité de BAFA es para mí un orgullo y un honor. Recoleta y todo lo que representa este distrito ocupan un lugar muy especial en mi vida”, señaló. Allí confluyen muchas de sus grandes pasiones: el arte, la arquitectura, la gastronomía, la hotelería clásica, los anticuarios y la moda. “Cada rincón de BAFA es una postal de nuestra ciudad. Es parte de nuestra historia”, concluyó.


En una época donde la velocidad y las tendencias parecen marcar el ritmo de todo, Javier Iturrioz sigue apostando por otra lógica: la de los espacios con carácter, la belleza construida con capas y la convicción de que cada proyecto puede convertirse en una historia irrepetible. Una historia que, como sus interiores, siempre tiene algo más para descubrir.


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