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Donde Recoleta se vuelve hogar: la experiencia íntima de CasaSur

  • Foto del escritor: Distrito BAFA
    Distrito BAFA
  • 14 jul
  • 4 min de lectura
El hotel boutique que fue pionero en redefinir el concepto de hospitalidad en Buenos Aires consolida su propuesta basada en la escala humana. Entre habitaciones completamente remodeladas, paseos culturales sobre ruedas y una cocina de identidad, CasaSur Recoleta propone una experiencia sensorial y cercana en el corazón de Distrito BAFA, demostrando que el verdadero lujo reside en detenerse en los detalles.

Por Camila López Parafita

DISTRITO BAFA


En una de las avenidas más elegantes de Buenos Aires, entre edificios señoriales, galerías de arte y veredas que todavía conservan algo del ritmo pausado de otro tiempo, hay un hotel que eligió construir lujo desde la cercanía. A metros de la Avenida Alvear y del Cementerio de la Recoleta, CasaSur Recoleta se convirtió, desde su apertura en 2008, en una de las propuestas boutique más distintivas de la ciudad: un espacio donde el diseño, la hospitalidad y la identidad porteña conviven con naturalidad.


CasaSur fue, además, uno de los primeros hoteles boutique de Buenos Aires, en un momento en que ese concepto todavía era novedoso en la ciudad.
CasaSur fue, además, uno de los primeros hoteles boutique de Buenos Aires, en un momento en que ese concepto todavía era novedoso en la ciudad.

Con apenas 35 habitaciones y una estética que combina materiales nobles, líneas neoclásicas y detalles contemporáneos, el hotel parece funcionar más como una residencia sofisticada que como una estructura tradicional de hotelería. Hay algo deliberadamente cálido en la experiencia: una escala íntima, un lobby silencioso y una atención que evita la solemnidad del lujo clásico para acercarse a algo más humano.


“Todo huésped que nos visita se lleva una experiencia muy local, muy vinculada al barrio donde estamos emplazados, que es el sofisticado barrio de Recoleta”, señaló Emilia Saldubehere, General Manager de CasaSur Hotel Collection. “Así es nuestro hotel: muy moderno, a su vez clásico y muy sofisticado”.



Esa relación con el entorno aparece como una de las claves de la propuesta. Recoleta no funciona solamente como una ubicación estratégica sino como parte esencial de la experiencia. Desde el hotel organizan walking tours con historiadores locales, recorridos por Palermo, city tours, clases de tango, yoga y hasta catas de yerba mate. La intención es que el visitante no permanezca aislado dentro del edificio sino que entre en contacto con la ciudad de una manera más sensorial y cotidiana.


“Estamos muy cerca del cementerio de la Recoleta, en un punto clave de la ciudad. Y por eso pertenecer a BAFA también nos aporta muchísimo desde lo cultural y en la conexión con todo el entorno que nos rodea”, explicó Saldubehere.


CasaSur fue, además, uno de los primeros hoteles boutique de Buenos Aires, en un momento en que ese concepto todavía era novedoso en la ciudad. La innovación, según cuentan desde el hotel, siempre formó parte de su ADN. “Fuimos de los primeros hoteles que colocó bicicletas para recorrer Buenos Aires”, recordó la ejecutiva. Hoy esas bicicletas siguen disponibles como parte de una experiencia que combina bienestar y descubrimiento urbano.



El diseño ocupa un lugar central dentro de esa construcción identitaria. Las habitaciones fueron recientemente remodeladas y conservan una estética elegante pero serena, donde predominan las texturas suaves, las maderas claras y una iluminación pensada para transmitir calma. “Los dueños de los hoteles son una compañía local que está muy pendiente de que nuestros hoteles luzcan divinos todo el tiempo”, contó Saldubehere. “CasaSur Recoleta fue totalmente remodelado en sus habitaciones y realmente ha elevado muchísimo el diseño de este hotel”.


La combinación de texturas y materiales nobles, se destacan en cada una de las 35 habitaciones de estilo neoclásico. Un ambiente cálido en donde los detalles fueron pensados para satisfacer, en todo momento, cada una de las necesidades de los huéspedes.
La combinación de texturas y materiales nobles, se destacan en cada una de las 35 habitaciones de estilo neoclásico. Un ambiente cálido en donde los detalles fueron pensados para satisfacer, en todo momento, cada una de las necesidades de los huéspedes.

La gastronomía también aparece como un vehículo para narrar la identidad local. En el restaurante Ander Local Food, la cocina argentina se reinterpreta desde una mirada contemporánea, pero sin perder los sabores reconocibles. En el desayuno conviven alfajores de maicena, tortas fritas y arroz con leche; en fechas patrias aparecen platos como el locro; y en las cenas se priorizan ingredientes y recetas vinculadas a la tradición local.


“Tratamos de estar muy pendientes de cada huésped y sus gustos culinarios para poder satisfacerlos”, explicó Saldubehere. Esa lógica de personalización atraviesa toda la experiencia CasaSur y parece ser una de las razones por las que muchos huéspedes vuelven una y otra vez. “Nuestra pretensión es que todas nuestras visitas se sientan como en casa. Esperados, agasajados, mimados”, resumió.



CasaSur Recoleta se encuentra ubicado en el corazón del distinguido y emblemático barrio de Recoleta, sobre la Avenida Callao entre las Avenidas Quintana y Alvear. Vecino de lujosas galerías de Arte, reconocidos centros comerciales, espacios verdes y circuitos turísticos.

En tiempos donde gran parte de la hotelería de lujo apuesta por la espectacularidad, CasaSur parece encontrar su diferencial en otro lugar: la escala humana. El spa, las propuestas wellness y los pequeños gestos cotidianos construyen una experiencia más silenciosa, menos ostentosa y profundamente ligada al bienestar.


A casi dos décadas de su apertura, el hotel continúa renovándose. Y mientras proyecta nuevos horizontes —como la futura apertura de un hotel en la Patagonia—, mantiene intacta la idea que lo vio nacer: hacer del lujo una experiencia cercana, porteña y profundamente conectada con el entorno cultural que lo rodea.


Formar parte de Distrito BAFA, además de ser un orgullo muy grande, nos permite integrarnos a esta comunidad de innovación y cultura”, concluyó Saldubehere. En una ciudad donde la hospitalidad muchas veces corre detrás de la velocidad, CasaSur parece haber encontrado otro camino: el de detenerse en los detalles.


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