Del Infinito: la galería donde las vanguardias argentinas dialogan con el presente
- Distrito BAFA

- 24 abr
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Actualizado: 30 abr
Por Camila López Parafita
DISTRITO BAFA
En la planta baja de un edificio clásico de Recoleta, sobre la avenida Quintana, funciona desde hace años uno de los espacios más singulares del circuito artístico porteño. En Av. Quintana 325, la galería Del Infinito se consolidó como un punto de encuentro entre historia, experimentación y pensamiento contemporáneo. Parte del entramado cultural del Distrito BAFA, la galería se mueve con naturalidad entre la tradición de las vanguardias argentinas y las nuevas búsquedas del arte actual.

Desde sus comienzos, el espacio se pensó como una plataforma abierta a nuevas disciplinas, soportes y lenguajes tecnológicos aplicados al arte. Pero su identidad también se apoya en un profundo diálogo con la historia del arte argentino. En sus salas convivieron obras de referentes fundamentales como Raúl Lozza, Enio Iommi, Clorindo Testa, Julio Le Parc, Carmelo Arden Quin o Alberto Greco, junto a artistas contemporáneos que exploran nuevas formas de expresión.
Ese cruce entre generaciones es, precisamente, una de las claves del proyecto. “Desde sus comienzos, Del Infinito se ha nutrido del diálogo entre grandes maestros argentinos y artistas contemporáneos”, explicó Julián Mizrahi, uno de los directores de la galería. “A esa base se suma hoy una estructura de trabajo centrada en archivos, investigación y documentación, que contribuye a preservar y proyectar un legado dentro del ecosistema del arte argentino”.
Más que un espacio de exhibición, Del Infinito funciona como una plataforma de pensamiento y producción cultural. Cada exposición es el resultado de un proceso que combina investigación, curaduría, producción y reflexión conceptual. “Cada muestra es un proceso singular, en el que múltiples disciplinas trabajan de manera articulada”, señaló Mizrahi. “Todo ese sistema debe funcionar de forma alineada para ofrecer al espectador una experiencia integral”.
Imágenes de la actual exposición de la galería, "Renart&Landini", una muestra que pone en diálogo las obras de Ginevra Landini (1996) y Emilio Renart (1925 - 1991).
La elección de los artistas que integran el programa también responde a una mirada cuidadosa sobre el lugar del arte en el presente. Para la galería, el interés no está solo en la obra terminada, sino en la capacidad de cada artista de abrir nuevas preguntas. “Valoramos no solo su aporte cultural, sino también su capacidad de producir una experiencia sensible y dejar una marca perdurable”, afirmó Mizrahi.
En ese mismo sentido, Melina Bazante —encargada de comunicación y acervo de la galería— destaca que el proyecto curatorial se construye a partir de una reflexión profunda sobre cada práctica artística. “Nos interesan artistas que generen preguntas, que abran nuevas lecturas y que produzcan momentos de reflexión entre el presente y el futuro”, explicó.
El vínculo con los artistas, de hecho, ocupa un lugar central dentro del trabajo cotidiano de la galería. Más que una relación estrictamente profesional, se trata de un acompañamiento sostenido en el tiempo. “Cada relación tiene su propia dinámica y cada trayectoria requiere una forma particular de acompañamiento”, señaló Mizrahi. “Nuestro objetivo es que los artistas se sientan acompañados con atención y compromiso dentro de un marco de trabajo serio”.
Imágenes de exposiciones pasadas de la galería. En orden de aparición: (1) "Puls Andán", (2) "Corrientes alternas" y (3, 4 y 5) "El Clash"
En una ciudad donde la escena cultural depende en gran medida del impulso de instituciones y agentes privados, las galerías cumplen un rol clave dentro del ecosistema artístico. “En Argentina, donde los recursos destinados a la cultura suelen ser limitados, las galerías muchas veces cumplen una función fundamental en la difusión, investigación y visibilización de artistas”, explicó Mizrahi.
Formar parte del Distrito BAFA refuerza esa idea de trabajo colectivo dentro de la escena cultural de la ciudad. Para Del Infinito, integrarse al distrito implica participar activamente en la construcción de un entorno artístico más sólido y visible.
Quien atraviese la puerta de la galería en Quintana 325 encontrará algo más que una muestra de arte: una experiencia pensada para generar preguntas, abrir lecturas y provocar encuentros inesperados entre pasado y presente. En ese cruce de tiempos y miradas, Del Infinito sigue construyendo un espacio donde el arte argentino se piensa, se discute y se proyecta hacia el futuro.
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